jueves, 31 de octubre de 2013

Bustarviejo por Venturada (27/10/13)

Tras mi parón forzoso de la semana pasada tenía ganas de volver a coger la Canyon. He tenido que cambiar mis salidas, ahora vengo desde Madrid en coche, pero la recompensa merece la pena y para cuando llegué mis compis del Club Arnelas ya me estaban esperando. Me cambié rápidamente y tras las últimas novedades y saludos, nos pusimos en marcha.

Como últimamente, se formaron dos grupos, unos que hacíamos la ruta propuesta en el foro y los que preferían hacer lo clásico, Aun así fuimos todos juntos hasta Soto por el carril bici tratando de coger ritmo e ir soltando las piernas. El día era esplendido y tras las primeras horas, sabíamos que disfrutaríamos de un día más propio de la primavera que del ya entrado otoño.

Foto: rodando con la Canyon.

En Soto se hizo la selección, como he comentado. Por nuestra parte Juan, Kiki, Iván, Salva, Moisés, Faustino, Juanma y el gran Molto con dos amigos, seguimos dirección Guadalix. Las primeras rampas fueron a bloque. Tras llegar a la segunda rotonda, se hizo una mini selección y eso que no íbamos muy fuertes. De hecho íbamos casi de paseo. Tras pasar la rotonda de circunvalación, decidimos aflojar mucho para que fueran entrando los rezagados. Para cuando llegamos a la rotonda de Los Pinarejos, casi estábamos todos juntos de nuevo. Descenso muy tranquilo hacia Guadalix. Llegó el tiempo de rodar hasta Venturada. Salva y Kiki empezaron marcando el ritmo y tirando del grupo la mayoría del tiempo, luego creo que fueron Iván y Juan los que les relevaron antes de tomar el desvío hacia Venturada, yo con Molto hablando de temas varios. Desde primavera que no coincidíamos en ruta juntos.

Foto: el gran Goyo "Molto feroche".

Tras cruzar la carretera, unos cuantos decidimos parar para soltar lastre, los demás fueron avanzando terreno a ritmo suave. Cuando cruzamos el pueblo ya éramos nuevamente un pelotón compacto. No son grandes desniveles, pero la cuesta se hace larga. Luego hay tiempo de recuperar en el descenso hacia Cabanillas.

Foto: menudo trío de cachondos...

Desde aquí empezó mi particular guerra con Kiki. De buen rollo pero en constante puja y lucha, tomamos el mando del grupo y nos pusimos a marcar el ritmo de subida hacia Valdemanco. Buen ritmo, muy bien de fuerza, pero pagué cara mi osadía de aguantar el plato hasta el último kilómetro de la subida. Se me hizo eterno, gracias a que Molto se quedó conmigo me ayudó a  llevar lo mejor posible esa parte. Me vacié y es que como me dijo Goyo, tenía que haber quitado el plato antes, pero ya sabemos cómo es esto, vas bien, te encuentras fuerte, hasta que te vienes abajo. Demasiado esfuerzo mover el 23, no estoy tan fuerte como mi cabeza se cree.

Foto: Kiki, siempre dando guerra.

Para cuando llegamos al alto de Bustarviejo, en vez de parar, decidí junto con Goyo seguir camino para tratar de recuperar un poco el resuello y es que el 23 se me hizo pequeño y logró sacarme de punto. Me comentaba Goyo que hay varias maneras de subir por aquí hasta Bustarviejo, cuando él lo hacía con otros compañeros, no solían para hasta llegar al alto de Bustarviejo o fuente de Los Caños, por lo que si hacías lo que yo y te exprimías en esta parte, luego se te hacia eterna la segunda. La otra es como hicimos nosotros (no en mi caso esta vez), parando en Valdemanco y hacerlo en 2 mitades.

Foto: la grupeta subiendo hacia Bustarviejo.

Cuánta razón llevaba Molto y es que como le dije, lleva muchos años sobre la bici y es perro viejo. Gracias a que el ritmo de subida en la segunda parte fue tranquilo pude ir recuperando poco a poco, pero el tramo hasta Bustarviejo, no lo recordaba tan duro. Menos mal que cuando llegamos a Bustarviejo y cruzamos las calles apenas nos quedaban escasos 1500 metros hasta parar en la fuente y terminar con la ascensión.

Paramos, comimos, rellenamos bidones y esperamos a que fueran llegando todos los compis. Cuando ya llegaron todos y tuvieron su momento de recuperación, nos volvimos a poner en marcha dirección Miraflores. Cómo corta el viento la Aeroad. Sin apenas esfuerzo alcanza rápidamente grandes velocidades. Sin llegar a forzar, en un instante di caza a Juanma que se había adelantado unos metros en la bajada. Poco a poco fueron llegando los demás y nuevamente y en bloque llegamos a Miraflores y continuamos descenso hacia Guadalix nuevamente.

Foto: perfecto dia de bici con buena temperatura.

Muy rápida la bajada. Goyo impuso un ritmo muy rápido de descenso, seguido de Kiki, Salva, Iván y el chico del maillot butano. Yo que me había quedado un poco rezagado, como a unos 100 metros, me lancé en una caza sin cuartel tras ellos. Metí todo y puse todas mis ganas en darles alcance. Tras unos primeros metros de cierto peligro ya que hay una serie de curvas enlazadas un tanto complicadas, logré contactar con ellos casi a mitad de bajada. Pase a Salva que luego nos enteramos había perdido el cuentakilómetros, de ahí que parase, a mitad de camino.

Foto: Goyo y Kiki tirando hacia Guadalix.

Antes de llegar a Guadalix y para afrontar el Cerro con garantías y evitar un nuevo desfallecimiento, gel milagroso y para adelante. Paramos pasados la fuente para darle tiempo a Salva a llegar. Le llamamos pero no logramos contactarle, por lo que deducimos había seguido directo hacia Colmenar.

Comenzamos la subida del Cerro, muy juntos y muy tranquilos. Juanma se había adelantado para ir  cogiendo ritmo de subida, qué gran perseverancia y ganas de superación, sigue sufriendo como un bellaco, pero va a más cada día. Como él dice, todo es ganancia ya que parte de cero. El resto íbamos tras Goyo y su amigo que marcaban el ritmo. Ritmo muy suave, tan suave que como decía Faustino, que no paró de hablar en toda la subida, nos íbamos a caer. Pues como los padres de antaño, si no quieres caldo, toma dos tazas, pareció pensar Goyo. Que vamos lentos, pues levantamos un poquito más el pie y todavía nos relajamos más.


Fotos: Goyo marcando el ritmo y Faustino que no calla...

Ante tanta calma chicha Juan, Kiki e Iván saltan del pelotón en búsqueda de un ritmo más constante. Alcanzan rápidamente a Juanma. Nosotros lo hacemos minutos después y para cuando empiezan la verdadera subida, nos comienza a entrar el aire de cara. Como dice Goyo, parece que nos está esperando y que es la hora de jodernos. Los de cabeza para ese entonces nos llevan 2 curvas de ventaja.

Voy muy bien. Me pongo en cabeza para marcar el ritmo. Goyo se queda con Juanma para ayudarle en todo lo que pueda en la subida, al tran-tran, sin prisa le oigo decir. Lleva por detrás a Faustino, Moisés y su otro amigo. En cuestión de dos curvas me encuentro a medias de los dos grupos, por lo que decido apretar un poco y probarme en la parte final. Mi idea es tratar de seguir a plato, pero metros antes del muro de Juan,  lo quito, no quiero caer en el mismo error dos veces en un día. Para tratar de exprimirme, meto el 21 y lo aguanto hasta arriba. Buena subida final. Juan me servía de referencia, un último arreón y parada en el alto para hacer un par de fotos a los que vienen por detrás.



Fotos: la grupeta coronando el Cerro.

Con todos ya coronados, seguimos ruta y enfrentarnos al cerrillo. Como me quedé el último aproveché el descenso para lanzarme lo máximo posible, coger bien la curva y seguir apretando en el repecho. Me puse en cabeza del grupeto y terminamos la subida. Los demás ya esperaban en el stop de Rancajales, les avisamos que veníamos todos y sin solución de continuidad seguimos hacia Remedios. Esta vez no hubo sprint, bueno como iba con Goyo en cabeza, apretamos el repecho al unísono, manteniendo el grupo controlado por detrás.

Foto: un último esfuerzo en el Cerrillo. Vamos Juanma!!!

La bajada hasta Colmenar sin percances o sobresaltos. Digamos que correcta, sin cuchillo entre los dientes, pero sin apretar como otras veces.

Ya en Colmenar, algunos nos dirigimos al Charly para disfrutar en la terracita y al sol que calentaba de una merecida cervecita. Esto creo que a partir de ahora lo echaré de menos.

Al final unos 80 kilómetros, una nueva lección aprendida, gran día de bici con los amigos y a espera que me llegue el casete nuevo…

La semana que viene creo iremos a Alpedrete. Como siempre lo que sea aquí lo contaremos.

Gracias a todos.

               

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